La teología racional se basa en conceptos derivados de nuestro pensamiento filosófico, que en muchas ocasiones ha aludido Heidegger para explicar el nexo entre ellos. El concepto de causa, principio, relación e incluso el del ser dentro de la teología negativa, han sido algunos de ellos. El concepto de creación como poiesis también puede ser incluido en su conjunto. Dice Heidegger que desde Platón la techné (arte) era un poner delante, conocer lo que está oculto por medio de la producción, que no la fabricación como lo entendemos ahora. Era un dar forma a las ideas que estaban latentes en la materia, como un conocer técnico-artístico, para ser un poco más claro.
Esa es la idea del demiurgo platónico o el artesano universal, que daba forma a la materia a través de las ideas en el espacio. Era el constructor del mundo, el creador. Platón sugiere la figura de un artesano, que manipula la materia inerte copiando a las ideas, para mostrar a los objetos que nos rodean, aunque la verdadera realidad es la de las formas. Nosotros los humanos, solo copiamos lo que ya existe o en palabras de Heidegger lo ponemos delante, lo desocultamos de su realidad de ser entes. Esa es la idea que se transmite también en la teología cristina, la de un Dios creador de formas y objetos, que da vida a un universo completo a partir de la nada, pero lo contruye. Por eso, extrapolando los conceptos de la teología racional, podemos decir que la realidad es construida y que la mayoría de los conceptos se utilizan para dar forma a lo que vemos y experimentamos. En realidad, somos cada uno de nosotros artesanos de una manera u otra, en cuanto poseemos la capacidad de crear conceptos y aplicarlos para dar lugar a una realidad, a nuestra realidad divergente/convergente. Todos somos una especie de demiurgos, en cuanto damos forma a nuestras circunstancias.
Richard Sennett ha revalorizado la figura del artesano como fabricante y productor, pero desde el punto de vista de la unión de las habilidades para producir y fabricar una cosa. La mano y la cabeza trabajan juntas y no separadas, con la consecuencia de que el trabajo artesano bien hecho consigue desarrollar un proyecto de vida propio. El artesano de Sennett se motiva no por el trabajo dentro de una colectividad social que no lo reconoce o de la competencia feroz de pecios, sino simple y llanamente por el trabajo bien hecho. Esta idea es posiblemente la mejor de su ensayo El artesano, ya que hay muchas proposiciones basadas en hipótesis un tanto contradictorias. El artesano en la Edad Media estaba sujeto a un gremialismo que no le permitía la novedad ni los cambios. Asimismo, predominaba la jerarquía y los monopolios, pero a Sennett estos inconvenientes no le detienen a la hora de formular sus analogías, que por otra parte son “conceptores” o interpretaciones de hipótesis y conceptos con la variable tiempo propio. Por ese mismo motivo me permito explicar mis propias interpretaciones.
El artesano tecnológico es el que produce o pone en conocimento diferentes formas y funciones en la realidad. Es el nuevo demiurgo que construye una nueva realidad desde todos los ángulos posibles. La tecné como arte productivo y de conocimiento desde este punto de vista, aglutina un conjunto de individuos que van un poco más allá de sus circunstancias. Un bloggero, un diseñador, un constructivista conceptual, un arquitecto, un programador, un tendero, que ponga delante un algo más de sus propias circunstancias es un artesano tecnológico. La posibilidad actual de que las ideas o conceptos que cada uno lleve en sí mismo y se puedan desarrollar, depende de la capacidad de trascender a las circunstancias del entorno de cada cual. No se necesita ser un innovador o un investigador sino un individuo, que no caiga en la desmotivación de la rutina de lo siempre conocido e intente salirse fuera del determinismo laboral.
Las nuevas herramientas que posee el artesano ya no son los utensilios a mano, sino los programas informáticos que ofrecen todas las posibilidades de desarrollar ese proyecto de vida del artesano antiguo. Sennett desmerece un tanto los programas de CAD explicando que la simulación virtual produce una fractura entre la cabeza y la mano. Esa hipótesis la emplea parcialmente con respecto a los arquitectos, pero escuchando a S. Calatrava sabemos que el buen arquitecto tiene que ser un maquetador, un artesano. Sus proyectos tienen que pasar por sus manos y construidos a escala para dar forma a esa idea virtual, que se ha desarrollado por CAD.
Todavía es más claro el uso de la realidad virtual para el artesano tecnológico, que apoya su diseño asistido por ordenador en el CAM o la manufactura mecanizada por programas informáticos. Hoy en día, el diseñador o artesano tecnológico puede realizar con mayor perfección, elasticidad y libertad para traer delante las formas, que el artesano de Sennett. Las pequeñas máquinas de mecanizar son la extensión manual del nuevo demiurgo tecnológico, en que la forma diseñada en el ordenador, se puede ver en su realidad material prototipada en pocos minutos, lo que permite rectificar las formas para cada producto. El artesano tecnológico consigue mayor satisfacción en su trabajo que el artesano de Sennett, ya que puede llegar a altas cotas de perfección en la elaboración del producto, dentro de una exploración de formas, que nunca se consigue a las primeras de cambio.
El uso de las herramientas tecnológicas para los nuevos demiurgos acapara todos los campos, la wiki, los buscadores, las plantillas para portales, los office o el Linnux concesión de Sennett a las nuevas tecnologías. Todo ello sirve para desarrollar ese proyecto de vida que es el trabajo bien hecho, ya que según él todos tenemos un buen artesano dentro.
Un saludo amigos EXTáticos.