
Francisco Suárez, metafísico español
Antes del descubrimiento del futuro para la temporalidad EXTática por Heidegger, Suárez decía que el futuro era la negatividad del tiempo. A este lo consideraba de dos formas extrínseco, el tiempo medido e intrínseco, el tiempo de la duración. La duración consistía en una sucesión de instantes donde el instante tenía su existencia porque duraba algo, y esta sucesión de algos existían y eran tiempo intrínseco de las cosas. Aun así el pasado no dejaba de tener algo de negatividad y el futuro era un no ser de la cosa ya que esta siempre le faltaba algo para ser terminada. De ahí que la forma o esencia de la cosa no estuviera concluida hasta que no desaparecía. Es decir, la esencia coincide con la desaparición diría Suárez, pero en el mismo instante que deja de ser , ya cambia la esencia de la cosa. La desaparición es un instante, un paso del ser y del no ser, de la esencia a la no-esencia, de lo intrínseco a lo extrínseco, en suma el instante, que es un fuera-de, sería lo EXTático en Suárez.
Con la velocidad actual del mundo moderno, dice Virilio que la forma desaparece porque no se llega al instante, ya que este ni dura. Es decir, para Virilio el movimiento rápido y veloz. que impone la velocidad nos impide dar lugar a la forma, y que el tiempo es una búsqueda de ella. Así sin forma no existe el tiempo, y menos el de la duración que es el tiempo intrínseco de cada uno.
Es decir, si para Suárez el futuro no existe ya que es la negatividad de la cosa, para Virilio tampoco existe ya que al no existir el instante tampoco existe el tiempo ya que la velocidad diluye ese futuro en lo sin tiempo. Para los dos la pérdida de la esencia coincide con la desaparición, ya que si para Virilio, es el movimiento el que diluye o dispersa la forma, en Suárez es el instante donde se gana y a la vez se pierde la forma y desaparece.
En realidad, no existe el futuro para Suárez ni para Virilio, ya que lo que prevalece es la desaparición y la dispersión de la forma. Pero desde que se creó el futuro para el ser ahí o la temporalidad EXTática este se puede percibir como tiempo, como uno de los éxtasis del tiempo, que por la precipitación se puede convertir en otro estasis o detención del fluir del tiempo. Si el estasis del pasado era la culpa y la angustia era el estasis del presente, la precipitación es el estasis del futuro que coincide con la dispersión o la desaparición de la forma. Si el tiempo se detiene en el futuro porque se vive solo en él, ¿qué es de la memoria que es una forma del tiempo?
Ahora bien, el estasis del tiempo futuro se vive como precipitación. Su etimología latina lo explica, ya que el precipitare latino significa ir con la cabeza por delante al precipicio. No existe estabilidad ni suelo ni fundamento en la acción precipitada y veloz, ya que no tiene pasado ni presente. Se vive en la negatividad del futuro de Suárez y se pierde la forma sin instantes por su desaparición, que es la anamorfosis de Virilio.
Muchos hombres viven el futuro como una huida hacia adelante porque no quieren oír a sus propio yos. Huyen con velocidad de su propio yo, que es estasis de pasado por la culpa o estasis de presente por la angustia, para hacer desaparecer ese yo estático en un no-yo estático de futuro, ya que por lo menos el estasis de pasado y presente, como dice Suárez contienen algo de ser, algo de yo.
Yo siempre que pienso sobre esto me imagino a esa gente que solo quiere trabajar y trabajar, para huir de sus propios pensamientos y de su dialéctica interior. Aquellos que empezaron a trabajar hace 40 años, pensando ya en su jubilación y en la paga que les iba a quedar. Eso es la desaparición del yo en el estasis del futuro, el no-yo.
Creo que la conclusión sería hablar de la aptitud del tiempo, que no es otra cosa que la acción EXTática. Pero si bien es muy bonito explicarlo, conseguir que el tiempo sea propio y EXTático, me parece una labor ardua. Estos post me sirven como dialéctica interior, vamos, para que me lo crea 